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Transcripción del pensamiento en tres dimensiones

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Pensar en 3 dimensiones

De hecho, no me gusta nada la idea de los artículos. Tampoco las páginas. Menos aún los menús. En resumen, simplemente no funciona. Mientras busco una solución, me ahogo en los principios del blog, la Web, Internet y la página bidimensional. Lo mismo ocurre con los enlaces, los comienzos, los finales, las conclusiones en literatura... Nada de eso me conviene. Los límites omnipresentes del escenario, de lo real, de lo virtual, de la narrativa, de las novelas, del teatro... ninguna forma me parece lo suficientemente abierta como para permitir la libertad necesaria para transcribir los movimientos del cerebro, de los deseos, del pensamiento, de la creación todo en uno tal y como mi mente la concibe: una forma de 3D en constante desarrollo, una proliferación en relieve de las secuencias y asociaciones de ideas.

La visita a la mente y al cuerpo en todos sus aspectos es la única expresión artística o de otro tipo (sin duda habría que buscarle otro nombre, ampliar el campo) que me atrae, me intriga y me interesa lo suficiente como para tener el deseo de indagar en ella, de ir en busca de sus secretos. fundaciones. Desde este punto de vista, las imágenes tienen cierto poder, pero en cuanto las animas, el resultado es una serie banal de secuencias que seguimos llamando cine. Tampoco me gusta esta utilización cronológica del tiempo. 1+1+1+1 ... ¿cuándo vamos a salir de esta? El pensamiento, el imaginario, es una sucesión de capas que pueden leerse transversalmente, tanto en términos de grosor como de longitud o anchura. Ahí es donde respiro, donde no encuentro nada que me impida disfrutar del espectáculo. El 3D aplicado a los videojuegos, los motores de juego y otros programas de este tipo permiten una forma de narración que se acerca a lo que me gusta experimentar en el escenario y en la improvisación. Pero ¡qué complejo es ponerlo en práctica para lograr algo convincente!

La lógica, la explicación, peor aún el escenario... toda esta aparente pedagogía para el espectador que consume la historia me parece estuco y cartón aplicados a la dureza inmediata del deseo y del pensamiento. Para eso existe la performance, creo; no muy lejos de la vida. Porque, por supuesto, la vida es lo primero. Pero la esencia misma del arte es narrar la fantasía que inspira la vida. Para un artista, la vida es simplemente una fuente de inspiración. Sólo para los aventureros es suficiente para contar su propia historia. Para el resto de nosotros, tenemos que encontrar el deseo de vivir en la distancia de una ilusión más verdadera que la vida. Consumir el presente no les basta. Disfrutar, sí, claro, sé lo que es. Jugar, comer, beber, tocar. Lo hago, lo disfruto, en el escenario, en la vida. Todo el truco del arte es prolongar el momento, resaltarlo, congelarlo, darle la forma que quieras. Una pequeña eternidad suspendida. Este es el principio de una exposición que funciona, de una película que atrae a su público, de un libro que nos absorbe, de una música que cautiva. Y más aún en los videojuegos actuales, que, cuando se hacen bien, son capaces de arrastrar al jugador en su persecución durante decenas de horas sin fin. Todo eso está muy bien, pero yo quiero que el arte sea permanente; una expresión instantánea, simultánea y permanente de lo que pasa por mi cabeza. Una conexión ininterrumpida y transcrita. Internet parece estar a la vuelta de la esquina. Así que además del escenario, demasiado raro y difícil de montar, me aferro a él. Por desgracia, las famosas dos dimensiones de la pantalla siguen presentes en todas partes. Profundidad cero. Para dar volumen a la rigurosa linealidad del tiempo tal como lo percibimos, aún no he encontrado otra solución que producir todo aquí y allá, más o menos todo el tiempo en varias plataformas. Aún me queda camino por recorrer para abrir el Eldorado de un espacio ilimitado que tendré que explorar. Así es como veo el arte; no como una serie de proyectos, sino como una extensión infinita sin otro objetivo que expandirse. Releerme lo menos posible, no preconcebir nada más allá de un deseo.

David Noir

David Noir, intérprete, actor, autor, director, cantante, artista visual, realizador de vídeo, diseñador de sonido, profesor... lleva su desnudez polimorfa y su infancia disfrazada bajo los ojos y oídos de cualquiera que quiera ver y oír.

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