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En el refugio © David Noir

Mis noches en el refugio

Paso las noches protegido. De todo. Lejos de ti, a pesar de tu voz suavemente melosa, seriamente radiofónica, higiénica y preocupada. Me aburres tanto, comediante cultural, con tu sensibilidad exagerada y fuera de lugar. Vivan los ordenadores y las voces sintéticas. ¡Ten piedad! ¡Ten piedad! ¡Deprisa! Date prisa con este mundo de cibernautas que nos han prometido durante tanto tiempo. Ha tardado mucho en llegar.

En el refugio © David Noir
Protegido © David Noir

La alegría de los niños embarrados no tiene futuro. Eso es lo insoportable de sucumbir al tiempo. ¿Así que no he aprendido nada? Mi principal preocupación es asegurarme de no ser un subproducto. Afortunadamente el mimetismo no es total. Se detiene ahí. Mi integración social se limita al mínimo. ¡Así que abran paso! Y frase tras frase, por favor. Palabra por palabra, un pie delante del otro, sigo mis propios pasos. Dirección: de vuelta a lo real tras un desvío demasiado largo por tus tierras de inveterada estupidez y mentiras invertebradas. Cada frase se sostiene por sí misma y me gusta que sea así. No necesita estar rodeada de verborrea si contiene la suficiente fuerza poética como para bastar al placer de tenerla en la cabeza o de leerla. No se preocupe lector, estoy hablando solo. Ya sabes, tienes que ser libre en tus asuntos amorosos; totalmente libre para seguir tus inclinaciones y los sentimientos de tu corazón, los impulsos de tu cuerpo, libre para vivirlos mientras te parezcan correctos. La libertad de expresión está a flor de piel. También lo está la libertad de actuar. En un caso, son las palabras las que nos limitan culturalmente; en el otro, son nuestros cuerpos, naturalmente, la barrera impenetrable de nuestro freno. Sólo el pensamiento me da acceso a la infinidad de caminos. No me importa que estén señalizados, porque su diseño es el proyecto de mi propia constitución. La única construcción de la que puedo llegar a ser dueño y autor. Yo soy mis pensamientos. No es necesaria una conjunción entre ser y pensar. Soy amo en mi cerebro, soy rey en mi casa. Ese es el sentido de la vida y mi Santo Grial. Nadie puede quitarme mi noche y mi despertar pleno y feliz. Sea cual sea el medio, la poesía está ahí. Lo único que importa es encontrar el sustrato que propicie su desarrollo sin obligación de armonía, su óptima difusión en pago a un esfuerzo por fin rentable.

Meandros

A las entrañas del sitio

David Noir

David Noir, intérprete, actor, autor, director, cantante, artista visual, realizador de vídeo, diseñador de sonido, profesor... lleva su desnudez polimorfa y su infancia disfrazada bajo los ojos y oídos de cualquiera que quiera ver y oír.

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